Una Cumbre del Clima que no cambiará nada

El pasado mes de diciembre se celebró la COP21, más conocida como la Cumbre del clima, en París. Esta es la continuación de anteriores cumbres que se llevan realizando desde 1992 cuando tuvo lugar la Cumbre de la Tierra en Rio de Janeiro, Brasil. Para situarnos, el conocido Protocolo de Kyoto es fruto de esta serie de cumbres temáticas. Estas son un encuentro entre países, ONGs y empresas para abordar las cuestiones relativas al cambio climático.

Cada vez que se anuncia la llegada de estas cumbres se crea un gran debate alrededor de ellas, así como expectativas, puesto que son cumbres en las que, se supone, se toman decisiones que afectan a todas las regiones del globo.

FRANCE, Paris : The Place de la Republique is covered in pairs of shoes on November 29, 2015 in downtown Paris, as part of a symbolic and peaceful rally called by the NGO Avaaz Paris sets off for climate within the UN conference on climate change COP21, as an attempt to get round the French authorities' ban on public gatherings. Paris has extended a ban on public gatherings introduced after the terror attacks in the French capital until November 30, the start of UN climate talks, where some 150 leaders will be tasked with reaching the first truly universal climate pact. - CITIZENSIDE/ALPHA CIT

FRANCE, Paris : The Place de la Republique is covered in pairs of shoes on November 29, 2015 in downtown Paris, as part of a symbolic and peaceful rally called by the NGO Avaaz Paris sets off for climate within the UN conference on climate change COP21, as an attempt to get round the French authorities’ ban on public gatherings. Paris has extended a ban on public gatherings introduced after the terror attacks in the French capital until November 30, the start of UN climate talks, where some 150 leaders will be tasked with reaching the first truly universal climate pact. – CITIZENSIDE/ALPHA CIT

A cada cumbre que se sucede las expectativas creadas son mayores, se nota que el reloj del tiempo se va acelerando y que ninguna decisión de ninguna de las cumbres ha conseguido frenar los grandes problemas para los que se supone que se reúnen: la subida de la temperatura global, la emisión de gases de efecto invernadero o la desertización. Por ello podemos afirmar que todas las cumbres han sido un fracaso. Un fracaso anunciado cumbre tras cumbre, que aunque existan ONGs que traten de darle un aire de legitimidad y pluralidad, no son más que un espacio de representación de los intereses de las élites por mantener sus beneficios a costa del planeta. La comunidad científica ofrece datos y estudios acerca del futuro desolador que nos depara de continuar las emisiones de gases de efecto invernadero como hasta ahora y el consecuente aumento de la temperatura global. Además el movimiento ecologista va más allá y señala al propio capitalismo como incapaz de resolver el problema, pues atentaría contra los interes económicos del mercado. E
n el otro bando, todo un ejército de lobbistas de las grandes empresas transnacionales velando porque nada vaya más allá de lo que ellos aceptan como bueno.Podemos ver una guía específica de los distintos grupos empresariales y la forma en la que ejercían presión en el siguiente informe de Corporate Europe, organización que se dedica a desenmascarar al Lobby en la Unión Europeahttp://corporateeurope.org/sites/default/files/attachments/lobbyguide_en_small.pdf.

Un Cambio que no se detiene

El cambio climático es una realidad que se va incrementando con el paso del tiempo por la acción del ser humano. Frenar el cambio climático a tiempo es uno de los retos más importantes que tiene la población mundial hoy en día. La concentración de CO2 en la atmosfera supera ya las 400ppm (partes por millón), cuando el límite para controlar el cambio climático fue fijado en 350ppm en su día. Esto nos ha traído ya los primeros efectos que crecen año tras año, la temperatura global a ascendido 0.85ºC desde la era preindustrial y el nivel del mar está aumentando debido a deshielos de glaciares como los del Ártico, región que ya ha perdido tres quartas partes de su extensión en los últimos 30 años. A todos estos efectos se le suman sequías, fenomenos meteorológicos extremos y la acidificación de los oceanos, si seguimos en la misma línea el aumento de la temperatura mundial podría rondar los 5ºC para final de siglo.1

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Por todo ello uno de los principales esfuerzos reside en la reducción del incremento de la temperatura global. Entre los acuerdos a los que se han llegado podemos ver grandes inversiones económicas en ladescarbonización, políticas de reforestación, agricultura climáticamente inteligente, la mejora de la eficiencia de los procesos energéticos o el compromiso de tratar de reducir el aumento de la temperatuda global. Todo puede sonar muy bien, incluso dentro de un modelo capitalista podrían verse con simpatía, el problema es que los documentos oficiales se componen de eufemismos, bonitas palabras e intenciones, pero, además de ser muy generalistas, no son vinculantes, y aunque lo fueran, no existe una autoridad que obligue a su cumplimiento. Por lo que aquí lo que importa es la foto, la buena imagen, las buenas palabras, pero que el negocio no pare. Los acuerdos al completo se pueden ver aquí:http://newsroom.unfccc.int/es/bienvenida/cumbre-del-clima-resumen-principales-resultados/

Unos acuerdos insuficientes

Aunque estos acuerdos se cumplieran por todos los países, serían del todo insuficientes en la lucha contra el cambio climático, puesto que solo agregan las demandas de un sector muy concreto. En los acuerdos no se trata en profundidad temas como la justicia climática, el hecho de que los países con mayores tasas de emisión tengan que reparar sobre los que no tienen tantas emisiones, no se ha hecho todo lo posible por aumentar la descarbonización, ni se ha incluído, por ejemplo, la cuestión de los refugiados climáticos, poblaciones que tienen que desplazarse debido a que el cambio climático les impide continuar con sus modos de vida tradicionales en el territorio que habiten. Los acuerdos tomados permiten una gran variedad de interpretaciones, por lo que cada cual hará un poco lo que quiera, hasta la próxima cumbre en la que volverán a repetir la misma ceremonia.

Esta falta de acuerdos vinculantes no hará más que profundizar la destrucción del territorio, el agotamiento de los recursos y las diferencias norte-sur. Estas diferencias norte-sur son tremendamente invisibilizadas, puesto que son unos pocos países los que emiten la gran mayoría de gases de efecto invernadero, mientras que es todo el planeta el que sufre las consecuencias. Por lo que sería de esperar que estos países, que además son los más ricos económicamente hablando, llevaran a cabo algún tipo de compensación sobre los países del sur. En vez de unas compensaciones dignas y reales, se va a fomentar la creación de un Fondo Verde para el Clima que servirá para invertir dinero en medidas de adaptación al cambio climático. Es decir, una pequeña limosna para que no sufran tanto las pobres gentes del sur. Mientras, las enfermedades tropicales aumentan, los suelos se degradan impidiendo la agricultura y desplazando poblaciones o se van perdiendo los acuíferos empleados por las comunidades. Es tan delirante que se ha forzado a estos países a renunciar a su derecho legal de llevar a cabo acciones judiciales contra los otros países ricos. En definitiva, los países ricos imponen sus condiciones e intereses, mientras que ellos son los grandes causantes de los problemas que la Cumbre trata de afrontar, hacen todo lo posible por cargar con la responsabilidad a quienes a penas tienen responsabilidades. Todo ello aderezado con una mayor presencia y responsabilidades en la gestión para las coorporaciones privadas. Resulta muy esclarecedor que tratados que cuentan con una inmensa oposición popular como el TTIP sea vinculante y de obligatorio cumplimiento y que estas Cumbres, que tratan problemas de primer orden a escala civilizatoria, quede en vaguedades y eufemismos. Tan poco debe causarnos sorpresa, no es más que la lucha de clases en sus diferentes expresiones. Y como vemos, es una lucha que vamos perdiendo en términos globales.

El plan de las élites sigue su curso

La situación de urgencia climática que vivimos parece que no afecta al mundo de las élites y las coorporaciones transnacionales puesto que las medidas tomadas no están pensadas siquiera para el corto plazo, las primeras revisiones para el seguimiento de los acuerdos es para 2023. Es muy curioso ver cómo en vez de poner más énfasis en transitar hacia nuevos modelos de consumo y producción de energía, basados en consumir menos y producir en base a energías renovables, se pone la mirada en el avance en tecnologías como la Captura y Almacenamiento de Carbono. Es decir, en vez de producir menos, vamos a continuar produciendo lo mismo, si no más, pero vamos a tratar de potenciar tecnologías, aun en desarrollo, que capturen y almacenen los gases nocivos que emitimos. Un tanto sin sentido para la situación de urgencia y que todo apunta a que será irremediable dentro de escasos años.

Oposiciones, resistencias y una represión excepcional

Durante todo el tiempo que ha durado la cumbre, desde el movimiento ecologista internacional se han llevado manifestaciones en muchas ciudades del mundo, con epicentro en París convocándose lo que se conoce como una “Contracumbre”. Un espacio de reflexión y lucha para hacer ver la oposición popular a la Cumbre oficial y lo que representa. Como todo lugar donde se celebra una reunión de tal importancia internacional, a donde asisten presidentes y personajes de gran relevancia, es normal que se pongan unas medidas de seguridad especiales y el aumento de las labores “preventivas”. Pero esta ocasión era aun más especial: Francia estaba sumida en un estado de excepción debido a los recientes atentados atribuidos al ISIS. Por lo que de forma colateral las autoridades policiales francesas se apoyaron en el estado de excepción para usar todas las herramientas represivas sobre los manifestantes posibles. Hay que tener en cuenta que estas contracumbres son también de carácter internacional, por lo que a París acudieron activistas de todo el mundo, que tuvieron que sufrir dificultades en los pasos fornterizos.original

Bajo el estado de excepción las manifestaciones están directamente prohibidas. Esto quiere decir que muchas de las actividades de la Contracumbre quedaron de facto ilegalizadas. Ese fue el caso de la manifestación del 29 de Noviembre, la cual a pesar de estar ilegalizada se llevó a cabo movilizando alrededor de 3000 personas que desafiaron el estado de excepción. Esta manifestación desenvocó en enfrentamientos entre policía y manifestantes que se saldó con 289 detenidos/as.

La represión al movimiento ecologista empezó incluso antes de que diera comienzo la Cumbre. El Ministerio de Interior Francés aprovechó las oportunidades que le brindaba el estado de excepción para, además de detener sospechosos/as de terrorismo yihadista, detener a 24 militantes ecologistas acusados de haber participado en actos violentos en anteriores manifestaciones. Una muestra más de lo a gusto que se sienten las fuerzas del orden cuando no tienen esas “limitaciones”.

Un modelo que se agota

Al margen de las decisiones que se han tomado en esta Cumbre, la realidad a la que se supone que se enfrentan sigue, y seguirá, inalterable. Los pronósticos del agotamiento de los recursos naturales necesarios para la producción de energía barata, la pérdida de biodiversidad, el aumento de la temperatura global, los enormes procesos migratorios, el aumento de la población a escala global y la integración de mayores cantidades de población al mercado global son los problemas que realmente debieran preocuparnos, y para solucionarlos no caben ninguna de las medidas y buenas intenciones de París. El movimiento ecologista tiene una gran tarea por delante, tiene argumentos y propuestas, pero exigen de grandes transformaciones tanto a escala individual como colectiva. A su vez los llamados países del sur es incomprensible que continúen siguiendo los caminos marcados por Europa y Estados Unidos, urge una ruptura colectiva amplia contra las políticas unilaterales de las grandes potencias.

Veremos cómo en unos años nadie ha cumplido con los acuerdos aquí firmados, veremos cómo el planeta cada vez tiene menos oportunidades. Mas nos vale darle la vuelta a la tortilla, razones tenemos, nos falta la fuerza.

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