La fiebre del oro (1). Destrucción de la tierra en el Estado español

En los últimos años se han iniciado una gran cantidad de proyectos de extracción de oro en todo el planeta. La crisis económica, que hace que el oro sirva como un valor refugio para los/as especuladores/as que ante la inestabilidad general buscan invertir en un producto que no bajará de precio, y la pujanza de las clases altas en países emergentes como India y China, aumentan la demanda de este mineral y con ello su precio en el mercado y el número de explotaciones para obtenerlo.

En este artículo vamos a tratar de mostrar una imagen de la minería del oro en el Estado español, poniendo énfasis en las consecuencias económicas, sociales y ecológicas que esta actividad conlleva, así como en distintas movilizaciones que con mayor o menor éxito, buscan paralizar la destrucción de sus tierras provocada por la codicia de las empresas multinacionales con la colaboración de los gobiernos locales.

En el próximo número de la publicación, trataremos sobre los procesos de resistencia que se están produciendo en otras regiones, como la desarrollada en Grecia contra la mina de oro de Calcídica y en Perú y Nicaragua contra las minas de Tía María y de La Puya.

Consecuencias de la minería de oro a cielo abierto

El aumento del precio del oro ha provocado la extensión de las minas a cielo abierto dado que hace rentables las operaciones en terrenos donde la presencia del mineral es inferior a la de las minas tradicionales en galería. Hace un par de años, en nuestro artículo “Montañas de usar y tirar: la fiebre de la minería a cielo abierto”,  explicábamos las consecuencias destructoras de este tipo de explotaciones, que es incluso más dañina cuando el mineral extraído es el oro.

A las gravísimas consecuencias propias de cualquier mina a cielo abierto, arrasando el terreno afectado, eliminando toda su vegetación y cualquier otro rastro de vida, realizando un inmenso cráter de cientos de metros de profundidad y kilómetros de diámetro, generando miles de toneladas de material de desecho y desviando cursos de agua, hay que sumarle los específicos de las minas de oro.

Como decíamos, el alto precio del oro hace provechoso su extracción incluso cuando la presencia del mineral es mínima. Por ello, se crean enormes agujeros de los que se extraen grandes cantidades de tierra que tras ser triturada se trata para obtener el producto final. Aquí empieza el proceso de lixiviación, o cianurización del oro, consistente en añadir agua con cianuro en gigantes depósitos del material extraído para que el mineral se disuelva y escurra hacia el fondo, donde es recuperado. Las toneladas de desechos son descontaminadas y acumuladas en escombreras. En este proceso se acentúan las posibilidades de contaminación del suelo y aguas con metales pesados (además de cianuro, se utiliza zinc y plomo) y del aire con vapores de los elementos químicos utilizados.

 

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Esta técnica se utiliza en nuestro país, y como señala Beatriz González, de Ecologistas en Acción y participante en el libro El oro de Salave que reseñamos más abajo, en una entrevista realizada por el periódico Diagonal, “es una verdadera aberración. El cianuro es un elemento muy contaminante prohibido en muchos países. Todos los residuos cianurados en la mina de oro quedan acumulados en las balsas que permanecen en el territorio para toda la vida. Me parece un sinsentido que alguien pueda defender la cianuración cuando en países de la Unión Europea está prohibida. Hay incluso una resolución del Parlamento Europeo del 5 de mayo de 2010 para la prohibición del uso de cianuro en las minas, en la que se alerta de los impactos catastróficos e irreversibles que tiene este compuesto. El cianuro es un veneno que tiene efectos tanto para la salud humana como para los ecosistemas”. La activista hace mención a la resolución del Parlamento Europeo  sobre la prohibición general del uso de las tecnologías mineras a base de cianuro en la Unión Europea que recomienda el fin de esta práctica en la minería dado que se ha comprobado que “es una sustancia química altamente tóxica utilizada en la minería del oro” siendo “uno de los principales contaminantes y que puede tener un impacto catastrófico e irreversible en la salud humana y el medio ambiente y, por ende, en la diversidad biológica”. Recomendamos su lectura, dado que realiza un breve y demoledor análisis, poco frecuente en una institución europea, sobre los graves efectos de esta técnica y de los escasos beneficios económicos y sociales de las minas de oro a cielo abierto.

Esta resolución, que sólo tiene efectos de recomendación a la Comisión Europea, valora los efectos nocivos de esta técnica y recuerda que en los últimos 25 años se han producido más de 30 accidentes graves de vertidos de cianuro, poniendo como ejemplo el gravísimo suceso producido en 2010 en la mina de oro Baia Mare en Rumanía donde el vertido de hace 10 años de 100.000 m³ de barro y aguas residuales afectó a los ríos de este país y de Hungría y Yugoslavia, llegando hasta al Mar Negro. Una ola tóxica proveniente de la rotura de una balsa de agua cianurada provocó una ola tóxica que aniquiló la flora y fauna en cuarenta kilómetros del curso del río Tisza continuando con la muerte de aves y peces hasta a 2.000 kilómetros del vertido.

Además de los riesgos del uso del cianuro, Beatriz González denuncia que con la extracción del oro se libera arsénico al medio ambiente, mineral que “suele estar en la misma roca que el oro. Es también muy contaminante y con la extracción del metal precioso se libera al medio. Y no sólo el arsénico, también el cadmio, el níquel, o el cobalto, que en condiciones naturales están bajo tierra, pero cuando se abre el hueco para la creación de la mina se movilizan y pasan a formar parte de las aguas superficiales y subterráneas” .

Lo que queda después de la minería de oro son unas balsas de lodos que se establecen allí para el resto de la vida. En Asturias tenemos un caso en la mina de Boinás, en Belmonte de Miranda, con una balsa ya clausurada y están construyendo ya otra. Ya ha habido varios expedientes sancionadores por vertidos al río, pero les compensa pagar la multa y seguir extrayendo”, expone en referencia a una sanción de 84.000 euros por verter aguas contaminadas por metales pesados como el selenio, cianuro, arsénico, mercurio, fluoruros, zinc, níquel y cobre, tras la apertura de dos expedientes anteriores.

Proyectos mineros en el Estado español

Uno de los proyectos mineros más destructivos, que adelantábamos en nuestro artículo acerca de la minería a cielo abierto de julio de 2013, es el de la mina de Salave.  Este proyecto desarrollado por la multinacional canadiense Asturgold en Tapia de Casariego, pequeño pueblo costero del oeste de Asturias, se ha paralizado gracias a la oposición de gran parte de la población, que veía cómo su modo de vida basado en la ganadería, agricultura, pesca y turismo, iba a verse destruido. Aunque, por las peculiaridades del terreno y por las protestas previas, no estábamos ante una mina a cielo abierto, el desastre ecológico que se podría producir ha llevado a la emisión de una Declaración de Impacto Ambiental desfavorable, por lo que el Principado de Asturias, quien en un primer momento defendía el proyecto, ha dado marcha atrás frenándolo.

mina_oro_de_salave_asturiasep_0905Pero sin dejar tiempo para las celebraciones, el Principado ya autorizado nuevos proyectos de minería: en Tineo y Valdés, localidades del oeste de Asturias, se han otorgado autorizaciones para investigar la existencia de oro, plata y cobre con el fin de estudiar su explotación.

En efecto, no son sólo de oro los proyectos mineros que se están aprobando. Otro proyecto aprobado recientemente que también cuenta con la oposición de los habitantes de la zona afectada, es la macromina de Borobia, pequeño pueblo soriano a los pies del Moncayo, a escasos metros del inicio del Parque Natural del mismo nombre. Se trata de una mina de 450 hectáreas de la que se prevé extraer magnesita, y que se encuentra en el nacimiento del río Manubles y de varios manantiales de agua, por lo que éste debería secarse y modificar su cauce. Esta explotación ya se intentó llevar a cabo en el año 2000, pero se paralizó tras un referéndum en el que el 97% de la población rechazó los trabajos mineros. Ahora, con la reanudación del proyecto, han vuelto las protestas, pero también las presiones, ataques y amenazas a quienes se oponen a la destrucción de sus tierras; miembros de una lista electoral contraria a la mina han recibido pintadas en sus casas, llamadas intimidatorias y a un vecino le han quemado dos veces su coche: “presionan y utilizan sicarios, aquí igual que en Burundi o en Argentina”, denuncian.

En Salamanca, por otra parte, en las comarcas de Campo Charro y Campo de Argañán, la multinacional minera australiana Berkeley Resources pretende llevar a cabo el que sería el único proyecto de extracción a cielo abierto y procesado de uranio permitido en Europa -junto con su correspondiente depósito de residuos radioactivos de primera categoría-, abarcando en conjunto una concesión de más de 5.000 hectáreas de terreno y más de 30.000 encinas, robles y alcornoques arrancados. El proyecto, que está en fase de desarrollo, implicaría un movimiento de tierras superior a 200.000 m3 anuales y cien megavoladuras a la semana. Además de emplear, al igual que con el oro, tecnologías de extracción muy contaminantes y que conllevan la utilización de millones de litros de agua anuales (agua que termina contaminada), se añaden los riesgos propios de este tipo de minería, que libera polvo radiactivo y produce gas radón, capaz de viajar grandes distancias por el viento y cuya inhalación tiene graves efectos para salud.

Para terminar, no queríamos dejar de hacer mención a la ya famosa mina de Aznalcóllar, en la provincia de Sevilla. Diecisiete años después del tremendo desastre ecológico en el que se produjo la rotura de un muro de contención de una balsa de decantación, generando el mayor vertido tóxico de la historia de España, nos llegaba la noticia el mes pasado del escándalo en la nueva adjudicación de la mina. Según parece, la agrupación de empresas México-Minorbis podría haber incumplido, según la jueza, “las exigencias mínimas, ni siquiera, para superar la primera fase del concurso de adjudicación”. Por si no fuera poco, la parte mexicana de la agrupación, que es quien gestionaría realmente Aznalcóllar, fue la responsable en agosto de 2014 del vertido tóxico de 40.000 metros cúbicos de sulfato de cobre mezclados con ácido sulfúrico y altas concentraciones de metales pesados, en el Estado de Sonora, en México. Sólo una muestra más de que, en la minería, la contaminación y los desastres ambientales son inevitables, y de que cuando el beneficio económico es lo único que importa, no se aprende de los errores.

[Ensayo] El oro de Salave. Minería, especulación y resistencias.

 VV.AA.  Editorial Cambalache. 2013. 208 páginas

SalaveLa fiebre del oro, que en las últimas décadas ha supuesto la irrupción de las corporaciones mineras en buena parte de África y América Latina, ha llegado también al Estado español, y concretamente a Asturies.

Este libro es una contribución a la lucha contra el proyecto de una mina de oro en el occidente asturiano. Allí, en las inmediaciones de Tapia de Casariego, huertas y ganaderías ecológicas, escuelas, pesquerías tradicionales y el ecosistema singular de las Lagunas de Silva se encuentran amenazadas. No queremos la mina. Ni en Salave ni en la aldea de al lado. Ni tampoco en Galiza ni en Grecia. Ni en otro continente. No queremos ser el patio trasero del capitalismo ni contribuir a que otros territorios y comunidades lo sean.

[Documental] A tajo abierto.

Dirigido por Gianni Converso y producido por Gianni Converso y Daniel Santana.

A_Tajo_Abierto_ok-198x300En las cimas de Los Andes Peruanos se encuentra Yanacocha, una de los complejos de minería de oro mas grandes del mundo y el más productivo en América. Actualmente, éste proyecto en constante estado de expansión amenaza con los recursos naturales de la región de Cajamarca, poniendo en peligro de extinción una forma de vida que sus habitantes han disfrutado desde tiempos pre-Incas.

A tajo abierto es un documental de carácter periodístico investigativo que descubre la naturaleza de la industria del oro y expone las amenazas que esta ofrece a las poblaciones en regiones afectadas. El objetivo del film es exponer a través de especialistas de todos los ámbitos, representantes gubernamentales y nativos de la zona Andina, cuál es el verdadero valor del oro y cuanto estamos dispuestos a pagar por sus beneficios financieros.

Se puede ver online en https://vimeo.com/58730666

Extraído de la web: http://www.todoporhacer.org/

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