La Ley no es sinónimo de Justicia (3 parte y última)

Mientras las sociedades humanas se estructuren sobre la base de la pertenencia a una u otra clase social en función del volumen de propiedades que acapares, está permitirá un puesto en el ranquin social y, consecuentemente, un volumen de poder en su ámbito para imponer la voluntad. Y es aquí donde el Estado juega un papel relevante para regularizar y garantizar que está concepción de sociedad funcione sin que en lo esencial quiebre, para ello, usurpará la voluntad decisoria del ciudadano desposeído de propiedades esenciales en el concierto social y, también, parte del fruto de su trabajo vía impuesto con la excusa del sostenimiento de servicios “esenciales” comunes, a saber, Sanidad, educación, infraestructuras, etc., servicios que la mayoría social los considera imprescindibles e indispensables, cuestión está incuestionable, aunque su funcionamiento en vez de depender del Estado deberían ser descentralizados y autogestionados, obteniendo así un funcionamiento sujeto a los intereses de los que participan, ya en grado de prestación del servicio, ya como destinatario de él. Para ello, es absolutamente imprescindible la constitución de federaciones libres de afectados donde se encause la toma de decisiones en los diferentes ámbitos.

Analizar la importancia en la sociedad actual del grado de justicia del que goza, al margen del comportamiento de los individuos que conforman la sociedad, nos lleva inevitablemente analizar a la institución y administradores de la justicia. Así, para acceder a ejercer de juzgador de los actos ajenos, es imprescindible tener la licenciatura de derecho y opositar en las diferentes plazas que se oferten, nada más, ah, también tener determinado grado de influencia en el entorno del que depende la elección.

Como se puede deducir, a nuestros juzgadores no se le pide una determinada sensibilidad ética o moral en su comportamiento y trayectoria, tampoco su elección es de carácter democrático, si no, decisión de una comisión encargada de valorar el resultado del examen en la oposición que se trate. En mi opinión, algo tan transcendental en la sociedad como impartir justicia y juzgar el comportamiento y actitudes de los demás, tendría que contar con el beneplácito del entorno al que se va a juzgar, es decir, tendría que ser elegido democráticamente y estar sometido a revocación en el caso de que una parte del entorno susceptible de ser juzgado por él lo considere no apto y alejado del sentido común. Además, la circunstancia de que la administración de Justicia y ministerio Fiscal su funcionamiento y toma de decisiones sea jerarquizado, es decir, teóricamente antidemocrático y dependiente del gobierno de turno, lo hace sospechosamente tirano al margen de corruptible.

¡¡Por una justicia democrática e independiente del poder del Estado y sujeta a revocación!!

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Reflexiones en torno al 1º de Mayo

Hoy es 1º de mayo, festivo por la gracia de dios (día de San José Obrero) y de la clase política y dirigente de está piel de toro llamada España. Para la inmensa mayoría social, un día lúdico y de ocio donde compartir con los demás momentos amenos en algunos casos, monótono y carente de algún sentido en otros, aunque también para una minoría social, un día para rememorar la memoria de los que fueron asesinados en EE.UU (Chicago) en nombre de la ley y el orden establecido, una gesta inolvidable por su relevancia internacional en defensa de los derechos de los explotados y oprimidos, iniciándose el camino hacía el reparto del trabajo, la riqueza y la dignificación de los trabajadores en el planeta tierra; La proclama del movimiento fue, 8 horas de trabajo, 8 horas de descanso y 8 hora para el desarrollo personal y social, entonces, igual que ahora le sucede a diversos sectores productivos, la jornada de trabajo eran de 12 o 14 horas diarias, sin descanso semanal o por festivo.

Cierto es, que en las manifestaciones del 1º de Mayo encontraremos los que viven de la demagogia y de lo público, mostrando su mejor versión de hombre sensible hacía las reivindicaciones obreras para seguir en el candelero político, ganándose la confianza de los demás en forma de voto. Mucho lobo con piel de cordero desfilarán en las “grandes” o “pequeñas” manifestaciones dejándose ver para ocupar un lugar privilegiado en la foto de los más media. Es lo que tiene esperar de los demás lo que debiera ser cosa de uno y de todos/as, gestionando lo privado pero también lo común, que no público, (público es sinónimo del Estado, y Estado de opresión, represión y poder) descentralizando la toma de decisiones y, a su vez, estableciendo mediante la libre federación de intereses aquellas cuestiones comunes que de mutuo acuerdo se identifiquen.

Tomar conciencia del legado histórico y cultural de las generaciones que nos precedieron, es vital para determinar valores que compartir y caminos a seguir, nuestra vida de seres “racionales” es demasiada corta para acertar en la toma de decisiones transcendentales sin equivocarnos con demasiada frecuencia innecesariamente. A lo dicho, hagamos de todos los días del año un 1º de Mayo, pero no festivo, si no de dignificación de nuestro espacio y de nuestras vidas.

La Ley no es sinónimo de Justicia (2 parte)

Es el Estado el principal valedor del sistema capitalista, bien privado o estatal, y todo a pesar del esfuerzo de los sectores socialdemócratas de establecer determinadas pautas de protección social hacía los sectores más desfavorecidos, el mal llamado estado del bienestar, un fraude estrepitoso que se encuentra en proceso de desmantelamiento a pesar de las grandes declaraciones políticas con incorporación en su día a la jurisdicción constitucional de determinados derechos humanos básicos, a saber; derecho al trabajo, a la vivienda, a la educación, la sanidad, luz, agua, etc., derechos que los diferentes gobiernos ignoran permanentemente desde su incorporación, confirmando que el papel de las diferentes instituciones del Estado de las que los partidos políticos juegan un papel determinante en su configuración, no es otra que usurpar la capacidad legitima decisoria de los ciudadanos para someterlos a sus intereses particulares. Para ello, citaremos otros ilustrados ejemplos.Justicia simulada

Así, “nuestra” constitución establece en su artículo 35 lo que sigue, “Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”. Toda una declaración de intenciones, que después de 39 años de su promulgación Sigue leyendo

La Ley no es sinónimo de Justicia (1 parte)

Se nos viene insistentemente transmitiendo e intoxicando desde los diferentes medios de propaganda afecto al Capital y al Estado de las “virtudes” y ventajas del modelo económico, político y social que vivimos, que el imperio de la Ley y el Orden es vital en la armonización de los intereses del conjunto social y, que la concepción de la “justicia”, depende de su aplicación y respeto. Nada más lejos de la realidad, semejante afirmación demagógica y propagandística no soportaría el mínimo análisis racional y riguroso, a saber: justicia-putaLos políticos en sus diferentes ámbitos geográficos legislan leyes, decretos, órdenes, etc., normativa que se sustenta en supuestos y hechos que tiene su origen en las condiciones sociales de las personas afectadas por dichas normas, veamos un ejemplo. Como sabemos, la Ley Básica de Empleo, aquí, en está piel de toro llamada España, determina las condiciones en las que los demandantes de empleo podrán acceder a las prestaciones económicas por tal circunstancia, entre otras cuestiones, creándose en este caso una ley que solo afecta a los que están en paro, es decir, la misma no afecta por igual al conjunto social. ¿Y quién demanda o realiza un trabajo y, sobre todo, de los peor remunerados? Sigue leyendo

LA ‘VIOLENCIA DE GÉNERO’: UNA MODERNA CAZA DE BRUJAS

En junio de 2011, el Juzgado de Violencia de Género nº 1 de Valencia condenaba a un varón a un mes de multa por soltar una “ruidosa ventosidad” durante una discusión con su pareja. Ella lo denunció y el juez falló que el acto constituía delito de violencia de género por atentar contra la dignidad de la mujer. Quizá el juez disponía de un finísimo olfato de sabueso… o conocía bien por dónde soplan ciertos vientos. Lo cierto es que se agarró a argumentos etéreos, más bien gaseosos, para convertir en delito lo que siempre ha sido una mera vulgaridad, una falta de educación y decoro. Si alguien puede ser condenado por aliviarse el vientre con ostentación y alharacas, también debería ser punible la fea costumbre de hurgarse la nariz al parar en los semáforos.

Esta noticia, que parece más propia de El Mundo Today que de un medio de información serio, no deja de ser una anécdota. Sin embargo, resulta inquietante que alguien pueda ser condenado por tirarse, en lenguaje castizo, un pedo, aun cuando sea con premeditación y alevosía. Pero no toda la culpa era del juez. La “ley de violencia de género” promulgada en 2004 en España, tipifica como delito cualquier insulto o menosprecio en una discusión de pareja… siempre que lo lleve a cabo un hombre. No así si quien lo hace es una mujer. Unos cuantos varones acabaron en el calabozo por “mandar a la mierda” a su esposa durante una discusión; si sucedía al revés, pelillos a la mar.

La norma no sólo violaba la presunción de inocencia, también la igualdad ante la ley, un principio que nadie cuestionaba desde la Ilustración

La norma no sólo violaba la presunción de inocencia, también la igualdad ante la ley, un principio que nadie cuestionaba desde la Ilustración… hasta hoy. Una conducta nunca puede ser delito, o no serlo, dependiendo del grupo al que pertenece el individuo que lo comete. Es lo que se denomina delito de autor, una aberración jurídica que se creía extinguida desde la caída de los regímenes totalitarios del pasado siglo. Sin embargo, no contentos con esta regresión, los impulsores de la norma idearon también una jurisdicción especial, a imagen y semejanza del Tribunal de Orden Público franquista.

Para justificar el colosal disparate, se lanzó el mensaje de que la violencia contra las mujeres era un problema extraordinariamente grave y extendido. Así pues, el fin justificaba cualquier medio. Pero ¿qué había de cierto en la alarma? ¿Es nuestro país especialmente violento contra las mujeres? No es así, ni mucho menos. Los datos indican que España tiene unas cifras muy inferiores a las de los países de nuestro entorno.

EL MITO DEL ATRASO CULTURAL

Según el último estudio disponible de la FRA-Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, de 2014, que pregunta a las mujeres si han sufrido violencia física o sexual, los países miembros que encabezan la lista por número de casos son Dinamarca (52%), Finlandia (47%), Suecia (46%) y Francia y Reino Unido, con un 44%. Porcentualmente, España tiene uno de los más bajos: el 22%.

Algunos han intentado cuestionar estos resultados argumentando que es peligroso hacer comparaciones entre países, porque “ni las legislaciones ni las formas de contabilización son homologables”. Sin embargo, los datos del estudio FRA no se obtienen recopilando cifras oficiales, cuyo criterio puede variar de un país a otro, sino mediante entrevistas personales con preguntas muy tasadas que no admiten confusión. Para las mujeres danesas o españolas del siglo XXI, que un hombre les toque sin su consentimiento, amenace, golpee o viole no tiene interpretaciones distintas. Unas y otras responden con similar grado de desinhibición habida cuenta, además, que los resultados son anónimos. Lo cierto, mal que les pese a algunos, es que España no es un país especialmente peligroso para las mujeres si se compara con la media europea. Y menos aún en relación al resto del mundo.

Si el problema es menos grave que en otros países ¿por qué los medios insisten en alarmar a los españoles? Y lo más importante: ¿por qué casi nadie se atreve a criticar una ley que viola los principios fundamentales del derecho basándose en un alarmismo falaz? ¿A qué se debe el silencio ante una legislación con tintes totalitarios? La explicación es simple: la ley de violencia de género no sirve a las víctimas, sino a políticos y grupos de interés. Y no se puede refutar porque la “violencia de género” se ha convertido en un tabú, en una moderna caza de brujas.

LA CAZA DE BRUJAS DEL SIGLO XXI

En Salem, Nueva Inglaterra, durante el mes de febrero de 1692, seis niñas comenzaron a experimentar misteriosos síntomas. Tras probar todo tipo de remedios sin obtener resultado, las fuerzas vivas determinaron que las dolencias sólo podían estar causadas por brujería. Presionaron a las pequeñas para que delataran a supuestos culpables. Y tras encendidos sermones del reverendo advirtiendo de la presencia del diablo en la comunidad, la histeria, la sospecha y el miedo se adueñaron de todos sus miembros. Tal fue la psicosis que la más mínima desviación de las normas puritanas acarreaba una acusación por hechicería. En el transcurso de ese año 144 personas, en su mayoría mujeres de clase baja, fueron encarceladas por brujería. Y 19 subieron al patíbulo para morir ahorcadas. Este pasaje histórico es conocido como los juicios por brujería de Salem.

Para explicar estos fenómenos de histeria colectiva, el sociólogo Stanley Cohenacuñó en 1972 un término: Pánico Moral. En su libro Folks Devils and Moral Panics, Cohen explica la dinámica: las fuerzas vivas señalan un comportamiento, o un grupo, como encarnación de la maldad, provocando preocupación y miedo, sentimientos que son exacerbados hasta desembocar en hostilidad hacia determinadas actitudes o colectivos. De esta forma, se instiga a la masa a lanzarse ciegamente contra el supuesto mal, anulando el debate racional, obstaculizando la búsqueda de soluciones correctas y desviando la atención de la imprescindible crítica al poder.

La violencia de género se ha convertido en una lucrativa industria que recibe más de 22 millones de euros cada año de los presupuestos generales

La violencia de género es el pánico moral de la España del siglo XXI, un fenómeno de histeria colectiva desencadenado y alimentado desde el poder. La “posesión diabólica” ha sido sustituida por el “machismo imperante” y el nuevo vocablo, “violencia de género”, posee una carga emocional similar a la que tuvo la palabra “brujería” siglos atrás. Quienes ponen en cuestión la doctrina oficial son tachados de herejes y quemados en la vía pública. Igual que en Salem, se justifica la persecución de las brujas para proteger a víctimas indefensas y librar del mal a la comunidad. Sin embargo, todo responde a intereses de grupos: además de obedecer a oscuros fines ideológicos, la violencia de género se ha convertido en una lucrativa industria que recibe más de 22 millones de euros cada año de los presupuestos generales y otros 1.000 euros de subvención de la Unión Europea por cada víctima.

Hoy, los mass media, que también reciben su suculenta parte del pastel en forma de campañas de publicidad institucional, han sustituido al vehemente pastor calvinista. No sólo informan de cada asesinato, con abundancia de detalles morbosos; van numerándolos de forma consecutiva, como si los delitos fueran cometidos por un maléfico conciliábulo. En realidad se trata de episodios inconexos, muy probablemente diferentes entre sí, cuya responsabilidad debería ser determinada caso a caso por los jueces, no en una causa general contra el maligno.

En consonancia con el carácter discriminatorio de la ley, pocos juzgados abren diligencias por falsa denuncia; mucho menos condenan. Por ello, las estadísticas judiciales no las recogen, un hecho que se utiliza como argumento para señalar que las denuncias falsas apenas existen. Pero se trata de una burda artimaña que intenta confundir la verdad judicial con la verdad real. No hace falta ser un genio para saber que ambas verdades son muy distintas, basta con un par de ejemplos: ¿cuántos acusados absueltos de cualquier tipo de delito eran en realidad culpables? Según las estadísticas judiciales, ninguno. ¿Quién fue Al Capone? Consultamos de nuevo los documentos judiciales y fue un ciudadano que evadió impuestos, nada más. ¿Es ésta la verdad?

Denunciar la injusta ley de violencia de género y a los manipuladores de la opinión pública es la única vía para que la razón triunfe sobre el oscurantismo

AYUDAR DE VERDAD A LAS VÍCTIMAS

Para colmo de males, los casos de violencia no han disminuido tras la aplicación de la norma lo mismo que las dolencias de las niñas de Salem no remitieron tras encarcelar y ajusticiar a las “brujas”. Y ya hay quienes demandan mayor dotación presupuestaria para erradicar el mal. Sin embargo, ayudar a las víctimas implica conceder nuestra simpatía y apoyo incondicional, afirmar con contundencia que hombres y mujeres somos iguales ante la ley, ciudadanos con los mismos derechos, y ser consecuentes con estos principios. No promulgar leyes injustas, fomentar el odio entre colectivos o criminalizar a la mitad de la población para obtener réditos políticos. No hay un sexo bueno y otro malo: la bondad y la maldad, lo mismo que el buen juicio y la estupidez, están repartidos de forma muy equitativa entre hombres y mujeres.

Atreverse a criticar, romper el tabú, denunciar la injusta ley de violencia de género y a los manipuladores de la opinión pública es la única vía para que la razón triunfe sobre el oscurantismo, para que la libertad de pensamiento prevalezca sobre las consignas. Es necesario evitar que esto se repita. Quienes desataron la caza de brujas, todos aquellos que colaboraron con ella, quienes promulgaron leyes injustas y aberrantes, causando ingentes cantidades de sufrimiento y malestar social, quienes se aprovecharon y lucraron… no pueden quedar impunes. Deben ser denunciados, procesados y condenados por maltratar a la sociedad.

@BenegasJ & @BlancoJuanM

Fuente: https://benegasyblanco.com/2017/02/26/la-violencia-de-genero-una-moderna-caza-de-brujas/

Extraído de la web: cazadebunkers.wordpress.com

LOS TIEMPOS DIFÍCILES

Existen momentos en la vida cuando todo parece estar en nuestra contra. Tiempos donde todo es sumamente difícil. Deseamos algo con todas nuestras fuerzas, pero simplemente se desvanece de las manos debido a las circunstancias. Todo se hunde. Todo parece que se destruye poco a poco y no podemos hacer nada. El tiempo pasa y las cosas lo que hacen es empeorar cada día. Parece que estamos atrapados sin salida. Los héroes caen y los villanos triunfan. El mundo que una vez fue hermoso, de repente  se ve envuelto en   un humo negro y asfixiante.  Todo es mezquindad.  ¿Y dónde están los generosos?  Todo es maldad. ¿Y dónde están los bondadosos? Solo vemos odio. ¿ Y qué paso con el amor?  La envidia, la codicia, y el egoísmo todo lo cubren. ¿Y dónde está la mano amiga ? En los momentos más difíciles,  la gente abandona a aquellos que luchan por las causas nobles.tiempos-dificiles
Toda persona que decida  luchar por un mundo mejor muy pronto en su viaje  se encontrará con una dura oposición.  Por un lado, está el flanco enemigo. Esos son los elementos retrógrados que pretenden mantener las injusticias porque les favorece. Esas son las fuerzas antagónicas que simplemente buscan sobrevivir y toda reforma es una amenaza para ellos.  Por muy grande que esa, este enemigo se vence fácilmente.

Por otro lado, está el flanco amigo. Esas personas cercanas que piensan que su deber es desanimarte.  Esos seres de buenas intenciones que tratan de convencerte que tus sacrificios son en vano. “ Es peligroso”. “ Nadie te lo agradecerá”.  “Es imposible”. “No se puede”. “ Deja eso así”. “ Lo mejor es irse”. “ Piensa en ti”. “ Deja que otro lo haga” .

De estas dos oposiciones, la más brutal es por supuesto la del flanco amigo, la de los propios , los amigos, los  familiares y los conocidos que profesan querer tu bien.  Esa gente que quiere lo mismo que tú, pero que por alguna misteriosa razón  hace todo lo posible para que ese mundo mejor que  todos soñamos nunca se construya. Gente que está tan abatida  y frustrada por las dificultades que se ofenden cuando alguien lucha por tiempos mejores. Esas personas se reconocen fácilmente porque son las que más se quejan  durante una crisis. No son gente mala. Es solo que ante la adversidad se vuelven pequeñas y su visión del todo se torna demasiado gris. Buscan protegerse y se esconden en la desesperanza. Y de pronto, sin estar consciente de ello, son los primeros defensores del cinismo y los enemigos declarados de  todas las utopías. Esa es la verdadera crisis: Cuando el mal logra romper el espíritu de los buenos.

Las batallas se ganan con actitud y voluntad. Bajar la cabeza nunca es una estrategia acertada. Los que se sientan a llorar son los primeros en caer. Nos guste o no.  Hasta en la peor de las tragedias, el mundo sigue girando. Hasta en los momentos más duros,  hay personas que todavía  sonríen, que todavía se enamoran locamente y que siempre realizan, de la manera más inesperada, sencillos actos de bondad. Siempre hay lugar para la alegría, para la felicidad, para el amor. Siempre existen personas que logran mantenerse humanas, a pesar de los problemas. En tiempos de tristeza, de dolor y de sufrimiento, el poseer un espíritu inquebrantable es la mejor de las armas.

Gustavo Gody

Extraído de la web: acracia.org

Sobre lo legal y lo legítimo

Obviando los grises engranajes de la megamáquina, parece claro, y hay abundante evidencia empírica, que las leyes son un mecanismo mediante el cual es posible, a conveniencia, legalizar lo ilegítimo e ilegalizar lo legítimo. Legalizar así, no parece ser mucho más que dotar de aptitud, corrección o validez sistémica a algo o alguien unido a sus actos. Lo que no parece gran cosa para un burocracia dependiente que derrocha tiempo y folios bajo el amparo de una violencia cuidadosamente diseñada, implantada y monopolizada. Es, sin más, una posibilidad esperada.sobre-lo-legal

Igualmente, el diagnóstico de la ilegalidad está resultando, por otra parte, una expresión de coerción (mal) disfrazada de razón, propia de un paternalismo fascista, que invade el pensamiento, la creación y la intención. La componente de interpretación de la semántica, producto de múltiples variables, es sustituida por la sospecha de un crimental orwelliano. Es la mordaza, la enésima ofensiva contra la pobreza, la expulsión de quienes no tienen valor para el sistema o le cuestan demasiado, el mensaje inequívoco para quienes lo cuestionan de forma comprensible.

Lo legítimo, que tendría mucho de bien comunal, sería lo propio de personas y colectivos que forman parte de un complejo sistema natural, con múltiples interdependencias, que tiene la capacidad de dotarse por sí mismo y de forma equilibrada de bienestar, igualdad, libertad, cohesión,… Mediante su legalización, lo legítimo, en sus múltiples formas, es mutilado y mercantilizado para su saqueo por las manos invisibles de Adam Smith y su manada de presuntos asesinos sociales en los últimos doscientos años. Mucho tiene que ver la extracción de lo legítimo con la cosificación ciudadanista.

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POSVERDAD Y MANIPULACIÓN

Mires, escuches o leas, donde quieras, encuentras por doquier cierto términos puestos de moda, empleados gratuitamente y, habitualmente, utilizados como armas arrojadiza contra el rival político. Es el caso de la palabra ‘populismo’, cuyo origen parece estar en el éxito de ciertas fuerzas políticas electoralistas de nuevo cuño. Los que acusan al rival de ‘populista’ o, por ejemplo, de ‘demagogo’, de manera hipócrita obvian que la democracia representativa se basa, sencillamente, en esos subterfugios. manipulacion2La ‘demagogia’, es decir, la seducción de las masas (con evidentes mentiras en muchos casos) y el ‘populismo’, es decir, el arrogarse la voluntad y los deseos del ‘pueblo’ (otra abstracción sin contenido), lo emplean unos y otros a ambos lados del espectro político. Ahora, nos llega, de manera irritante, el vocablo ‘posverdad’. ¿Somos capaces de otorgar contenido al lenguaje? Consecuentemente, ¿podemos analizar la realidad de manera razonablemente objetiva para no ser manipulados? Veamos, sin ser demasiado pesimistas y aportando alternativas.

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¿Lucha de clases u odio entre clases?

Yo dije, antes los jueces de Milán, algo sobre la lucha de clases y  sobre el proletariado, que ha tenido la virtud de suscitar críticas y extrañezas. Es bueno volver sobre lo mismo.

Protesté indignado contra la acusación de haber incitado al odio; dije como en mi propaganda había siempre procurado demostrar que los males sociales no dependen de la maldad de éste o aquel patrón, de éste o aquel gobernante, sino de la misma institución del patronato y del gobierno, y que, por lo tanto, no se pueden remediar los males cambiando las personas de los dominadores, sino que es necesario abatir el principio mismo de la dominación del hombre por el hombre; dije también que siempre había insistido sobre el hecho de que los proletarios personalmente no son mejores que los burgueses; y lo prueba el hecho de que cuando por una causa cualquiera un obrero llega a una posición de riqueza o de mando, se conduce generalmente como un burgués ordinario o peor aún.erricomalatesta

Estas declaraciones han sido alteradas, contrahechas, dadas a publicidad en mala forma por la prensa burguesa; y se comprende que haya sucedido así. La prensa subvencionada para defender los intereses de la policía y de los tiburones tiene, por deber de oficio, que esconder al público la verdadera naturaleza del anarquismo y buscar de dar crédito a la leyenda del anarquista odiador y destructor; debe hacer esto por exigencia del oficio, pero debemos convenir en que a menudo lo hace de buena fe, por pura y simple ignorancia. Desde que el periodismo que fue un sacerdocio, ha descendido a la condición y de oficio, los periodistas no solo han perdido el sentido moral, sino también la honestidad intelectual que consiste en no hablar de lo que no se sabe.

Dejemos, pues, en su fango a los venales y hablemos de aquellos que, aunque difieren con nosotros en las ideas y a menudo solo en el modo de expresar las ideas, son nuestros amigos porque tienden sinceramente al mismo fin a que tendemos nosotros.

En estos la estupefacción es completamente injustificada, hasta el punto que casi estoy por creerla afectada. No pueden ellos ignorar que yo vengo diciendo y escribiendo estas cosas desde hace más de cincuenta años y que conmigo y antes que yo las han dicho y repetido centenares y millares de anarquistas. Dejemos esto y hablemos del desacuerdo.

Existen los “obreristas”, los que creen que el hecho de tener callos en las manos sea como una divina infusión de todos los méritos y de todas las virtudes. Es verdad que la historia ha hecho del proletariado el instrumento principal de la próxima transformación social y que los que luchan por la constitución de una sociedad en la que todos los seres humanos sean libres y tengan los medios para ejercitar la libertad, deben apoyarse principalmente sobre el proletariado.

Puesto que el acaparamiento de las riquezas naturales y del capital producidos por el trabajo de las generaciones pasadas y presentes es hoy la causa principal de la sujeción de las masas y de todos los males sociales, es natural que aquellos que no tienen nada y están por ello más directa y evidentemente interesados en que se pongan en común los medios de producción, sean los agentes principales de la necesaria expropiación. Y por esto dirigimos nuestra propaganda más especialmente a los proletarios, los que, por otra parte, por las condiciones en que se encuentran, está muy a menudo en la imposibilidad de llegar por sí mismo, por medio de la reflexión y del estudio, a la concepción de un ideal superior.

Pero no es necesario por esto hacer del pobre un fetiche solo porque es pobre, ni alentar en él la creencia de que es de un esencia superior, y que por una condición que no es, por cierto, fruto ni de su mérito ni de su voluntad, haya conquistado el derecho de hacer a los otros el mal que los otros le han hecho a él. La tiranía de las manos callosas (que luego en la práctica es siempre la tiranía de unos pocos que sí alguna vez tuvieron callos ya no los tienen más) no sería menos dura, menos malvada, menos fecunda en males duraderos, que la tiranía de las manos enguantadas. Más bien, sería menos ilustrada y más brutal: he aquí todo.

La miseria no sería tan horrible como es si, además de los males materiales y la degradación física, no produjera también, al prolongarse de generación en generación, el embrutecimiento moral.

Y los pobres tienen vicios distintos pero no mejores que los que producen en las clases privilegiadas las riquezas y el poder.

La burguesía produce los Giolitti, los Graziani y toda la larga serie de los torturadores de la humanidad desde los grandes conquistadores a los pequeños patrones ávidos y usureros, produce también los Cafiero, los Reclus, los Kropotkin y también los otros que en todas las épocas han sacrificado sus privilegios de clases en homenaje a su ideal. Si el proletariado ha dado y da tantos héroes y mártires a la causa de la redención humana, da también los guardias blancos, los asesinos, los traidores de los propios hermanos, sin los cuales la tiranía burguesa no podría durar un solo día.

¿Cómo, pues, se puede elevar el odio a un principio de justicia, a iluminado sentimiento de reivindicación, cuando es evidente que el mal está en todas partes y depende de causas ajenas a la voluntad y responsabilidad individual?

Hágase cuánta lucha de clase se quiera, si por lucha de clase se entiende lucha de los explotados contra los explotadores para la abolición de la explotación. Ella es un medio de elevación moral y material y la principal fuerza revolucionaria sobre la que hoy se puede contar. Pero odio no, porque del odio no puede surgir el amor y la justicia. Del odio nace la venganza, el deseo de sobreponerse al enemigo, la necesidad de consolidar la propia superioridad. Con el odio, si se vence, se pueden fundar nuevos gobiernos, pero no se puede fundar la anarquía.

Comprendemos bien el odio en tantos desgraciados que la sociedad atormenta y destruye en sus cuerpos y en sus afectos; pero en cuanto el infierno en que viven es iluminado por el ideal, desaparece el odio y queda el ardiente deseo de luchar por el bien de todos.

Y por esto entre nosotros no hay verdaderos odiadores, aunque hay muchos retóricos del odio. Estos hacen como el poeta que, siendo un padre de familia bueno y pacífico, canta el odio y el estrago porque en ellos encuentra motivo para hacer versos bellos o feos. Hablan de odio, pero su odio está hecho de amor.

Y por ello yo los amo, aunque hablen mal de mí.

Errico Malatesta

El Sembrador, n° 37 (sábado 21 de abril de 1923), Año 1, Iquique (Chile)

Extraído de la revista Siglo XXI ( www.grupopensamientocritico2014.blogspot.com )

DE LA INDIFERENCIA AL COMPROMISO

De los múltiples problemas básicos, paro, desahucios, cortes de luz y agua, desnutrición, salud, etc., que acucian a un ingente número de personas en las diferentes zonas geográficas del reino encontraría solución si en vez de proceder con resignación, obediencia e indiferencia, nos comprometiésemos con soluciones justas, que aunque complejas por su dimensión social es la única solución efectiva y duradera. Si observamos y reflexionamos el comportamiento que la inmensa mayoría adopta en relación a estos problemas, u otros, quedamos perplejo por la sobriedad y aparente calma que manifiestan, como si no pasará nada. ¿Hemos perdido la dignidad y la confianza? ¿La obediencia y la resignación es causa principal de nuestros males?ni-delincuentes-ni-tiernas-obejetitas

Tomar conciencia que el origen de los problemas lo son por qué no le plantamos cara es fundamental en su resolución, determinando las causas, los intereses de quién se beneficia egocéntricamente de este y aquel problema, que, por lo general, casi siempre tiene su origen en la división de la sociedad en clases y subclases sociales.

Un ejemplo que nos ilustraría son las causas del paro, siendo este, el paro, una estrategia política de la patronal para tener mano de obra de reserva ante la posibilidad de que los que trabajan les demanden mejoras, para ello, necesitan un mercado de trabajo flexible y temporal que permita la rotación en el puesto de trabajo, salvo para aquellos que por su actitud contestataria cuestionen la voluntad e intereses de la patronal y el Estado. Por lo tanto, el problema del paro no es coyuntural sino estructural y permanente, así lo demuestran las cifras históricas del pasado más reciente, basta con analizar las estadísticas haciendo un trabajo de investigación para determinarlo fehacientemente.

Sin embargo, “nuestros” políticos que nos gobiernan y los que están en la supuesta “oposición” nos recuerdan de las bondades del sistema y su política económica cuando descienden el número de parados y, cuando asciende, que la situación de crisis está próxima a superarse, mentiras, una tras otras para entretenernos y que no desesperemos y nos dé por recuperar el protagonismo que nos arrebataron delegando en ellos.

Los otros problemas aquí descrito básicamente son consecuencia de la lacra social del paro, así, encontrase en proceso de desahucio se debe generalmente a no poder hacer frente a la cuota hipotecaria o de alquiler, dejar de pagar el recibo de agua y luz igualmente es por falta de ingresos y recursos, así como los de desnutrición y salud. Si observamos, la mayor parte de los problemas tendrían solución accediendo al mercado laboral, pero no, es evidente que los que ostentan el poder económico y político no les interesa, su único interés pasa por seguir amasando grandes fortunas a expensas de las desgracias ajenas, es la otra cara del ser humano que quedó atrapado en su estado animal más primario sin que la evolución de la especie les diga nada, eso sí, sirviéndose de la socialización del trabajo en beneficio propio.

Visto lo visto, el panorama y futuro más inmediato se nos presenta desalentador, de una negrura incuestionable del que miles de cientos de hombres y mujeres estamos atrapados,  pero como vulgarmente decimos aquí, mientras hay vida tenemos esperanza, esperanza que para que adquiera credulidad debe inexorablemente pasar por comprometernos organizadamente con nuestra realidad con voluntad de transfórmala, transformación que deberá garantizar el bienestar de todos y cada uno de los seres vivos……. ¡¡¡ A que esperamos!!!

Extraído de la web; apoyomutuo